España afronta la situación post-covid en una de las peores situaciones de los países de su entorno. Los motivos principales son:

-Una mala gestión de la pandemia, que está produciendo más tiempo de paralización productiva y una afectación más profunda en la economía que en el resto de países.

-Un déficit púbico que ya estaba disparado con carácter previo al estado de alarma (el tercero de la UE) y que no deja margen para invertir en paliar los efectos de degradación de la economía.

– Una tasa de endeudamiento público también altísima, por lo que tampoco hay margen amplio para seguir endeudándose.

-Un paro estructural ya de por sí elevado, y que hará que los nuevos desempleados, y afectados por ertes (que serán muchos) empeoren la situación de las deficitarias arcas de la Seguridad Social.

Aunque desconocemos cuál será la profundidad de la crisis económica (pues incluso la ministra de economía se niega a hacer estimaciones en este sentido) sí sabemos que el Banco de España dice que el PIB puede contraerse hasta un 13,6 %. Esta situación sería grave, pues en aras de contextualizar, debemos tener en cuenta que la caída del PIB en el peor año de la crisis del 2008 fue del 3,8 %.

Aunque efectivamente, el panorama pueda parecer desolador a primera vista, como en todas las crisis, se abren ventanas de oportunidad para algunos sectores, y en concreto uno de ellos, con toda probabilidad, será el sector inmobiliario por hacer del mercado español un mercado atractivo para inversores extranjeros con liquidez en estos momentos.

El motivo principal que puede impulsar este sector es una reducción generalizada del precio de los inmuebles, que de hecho ya han empezado a caer vertiginosamente. Al margen de esto, habrá un gran número de propietarios que, al margen de la caída de precios, necesiten liquidez inmediata y estén dispuestos a una venta rápida por un precio todavía menor que su precio de mercado, lo que a su vez, alimentará la bajada de precios global.

Esto unido a la situación de España como país miembro de la UE (y por tanto, con la seguridad jurídica garantizada) y siendo una de las primeras potencias turísticas del mundo por su clima, paisajes, gastronomía, … hace que los inversores que dispongan de liquidez en este momento ya estén viendo a España como el destino preferido para llevar a cabo sus inversiones.

Esta crisis tendrá una diferencia principal con respecto a la anterior, que es su origen, y por tanto, su duración.

La crisis de 2008 tuvo su origen en el colapso del sistema financiero global, esto afectó directamente a la economía a través de una grave crisis de liquidez, lo cual a su vez provocó una paralización de la demanda con carácter estructural. Sin embargo, en esta crisis nos hallamos ante una paralización no estructural, sino momentánea de la demanda, por lo que, si bien, en un primer momento puede ser más profunda, al estar el sistema financiero sano, la economía será más fácil de reactivar.

Por lo tanto, en principio, la salida a esta crisis debería ser más rápida que la anterior, si bien influyen otros factores, siendo uno de los más importantes es el manejo del gobierno la gestión de la pandemia a través del control de infectados. Por otro lado, también debemos tener en cuenta que en los escenarios más pesimistas, la vacuna contra el Covid está prevista para dentro de menos de un año, por lo que varios analistas coinciden en cualquier caso en una recuperación relativamente rápida en forma U.

Fruto de todo lo anterior, es de preveer que los inversores que en este momento dispongan de liquidez apunten a España como uno de los destinos principales de sus inversiones, bien mediante operaciones rápidas tras levantarse el estado de alarma aprovechando oportunidades iniciales, bien a la espera del repunte del punto de inflexión en el que se inicie el alza económica.

Luis Miguel Zumaquero,

Zumaquero Abogados & International Investment Consulants.

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